miércoles, 10 de julio de 2013

La Tierra pudo tener dos lunas hace millones de años

La Tierra pudo tener dos lunas hace millones de años 
Científicos estadounidenses han elaborado un estudio del que se desprende que la Tierra podría haber tenido dos lunas hace millones de años.

Así, la actual Luna sería un "gemelo" de otro que cuerpo más pequeño que solo 'vivió' unos pocos millones de años antes de chocar con ella y desaparecer.

Este trabajo, que será expuesto durante la reunión sobre el satélite que celebra la Royal Society, por su autor principal, Erik Asphaug, determina que el choque entre las dos lunas habría formado el cuerpo que se puede ver hoy en día.

En este sentido, ha indicado que en el paisaje de la Luna, que parece tener montañas, se encuentran los restos del pequeño satélite tras el choque. En cuanto a las características del satélite perdido, el científico ha explicado que "habría orbitado la Tierra a la misma velocidad y distancia" que la actual Luna.

Entre las creencias de cómo fue la formación de planeta y satélite, científicos de Harvard han propuesto que la Luna fue una vez parte de la Tierra que se separó después de que esta chocara con otro cuerpo. El estudio fue publicado en la revista Science. Ahora, este trabajo cuestiona esta teoría.

EUROPA PRESS

martes, 9 de julio de 2013

La Luna, formada en una explosión nuclear natural

La Luna, formada en una explosión nuclear natural 
La teoría más aceptada respecto a la formación de la Luna sugiere que esta apareció hace unos 4.500 millones de años, a principios de la historia del Sistema Solar, cuando un enorme cuerpo planetario del tamaño de Marte, conocido como Theia, chocó brutalmente contra la Tierra. Los residuos que salieron disparados en el encuentro conformaron nuestro satélite natural, que quedó en órbita. Los científicos no se ponen de acuerdo respecto a muchos detalles de este evento, pero hay incluso quien propone una drástica alternativa. Investigadores de la Universidad Western Cape y de la de Amsterdam han publicado en Arxiv una novedosa idea. Creen que es posible que no se produjera ningún choque, sino que la Luna se formara después de la explosión de un georeactor nuclear fuera de control en el manto de la Tierra.

La hipótesis del impacto gigante supone, según simulaciones hechas al respecto, que el 80% del satélite debería haber venido del objeto impactador y el resto, de la Tierra. Sin embargo, esto no concuerda con la composición de las rocas lunares, que es casi idéntica a las terrestres en términos de contenido isotópico.

Varias teorías intentan explicar esta diferencia sin necesidad de eludir el gran impacto, pero ahora, Rob de Meijer, de la Western Cape y Wim van Westrenen, de la VU en Amsterdam proponen una respuesta bien distinta: fuerzas centrífugas concentraron los elementos más pesados, como el uranio y el torio, cerca de la superficie de la Tierra en el plano ecuatorial. Las altas concentraciones de estos elementos radiactivos pueden dar lugar a reacciones nucleares en cadena. Los investigadores calculan que es muy posible que la concentración fuera lo suficientemente alta como para casuar una reacción nuclear fuera de control. Esto expulsó el material que, con el tiempo, formó la Luna, explican en el MIT Technology Review.

Una evidencia reveladora de que se produjo esa explosión podría ser la abundancia lunar de helio-3 y xenón-136, los cuales se podrían haber producido en grandes cantidades en un georeactor natural. Mediciones futuras de la superficie de la Luna podrían proporcionar las pruebas necesarias para confirmar su teoría, pero el análisis no será fácil.

El más famoso de los georeactores conocidos se encuentra en Oklo en Gabón, no muy lejos de la línea ecuatorial, donde un reactor de fisión nuclear natural estaba en funcionamiento hasta hace unos 1,5 millones de años, dejando signos de los depósitos de uranio que ahora son explotados en una mina.

ABC.es

miércoles, 3 de julio de 2013

El peligroso polvo de la Luna

El peligroso polvo de la Luna 
Agencias espaciales de todo el mundo tienen planes para continuar la exploración de la Luna en las próximas dos décadas, enviando robots cada vez más sofisticados que allanen el camino a los astronautas que, algún día, vuelvan a caminar sobre la superficie lunar. Sin embargo, no será fácil. Un contratiempo importante para estos proyectos es el polvo que se encuentra en la superficie lunar, un material abrasivo, pegajoso y poco saludable para respirar.

Ahora, un equipo anglo-francés de científicos han modelado cómo este polvo afectará a los vehículos rover que viajen por la superficie lunar. Y ha concluido que existe un grave riesgo de que rovers que se mueven alrededor de la salida y la puesta del Sol puedan quedar envueltos en polvo. El trabajo ha sido presentado en la Reunión Nacional de Astronomía que se celebra en St. Andrews (Reino Unido).

En la década de los 60 y los 70, los Estados Unidos y la Unión Soviética enviaron a nuestro satélite natural una serie de misiones robóticas (Surveyor y Luna) y tripuladas (las Apolo). Todas estos misiones dieron a los científicos contemporáneos un banco de datos sobre el medioambiente lunar, incluyendo su molesto polvo. Los principales problemas asociados con él son su abrasividad, la adherencia a las ropas y los equipos, la reducción de la visibilidad especialmente durante el aterrizaje y el efecto sobre la salud humana de la inhalación de las partículas de polvo. Los astronautas descubrieron que el polvo se pegaba a todos los materiales, algo que podría ser fatal si dañaba sistemas de soporte vital.

La nueva investigación, presentada por Farideh Honary, de la Universidad de Lancaster, presenta un estudio del movimiento simulado del polvo lunar cerca de un rover. Las simulaciones se realizaron para dos situaciones lunares diferentes: la frontera entre la noche y el día, cuando el Sol se sale o se pone, y a plena luz del día. El rover se modeló como una caja rectangular de 3m x 1,5m x 2m colocado un metro por encima de la superficie lunar.

Además, los científicos simularon una superficie lunar de 30 m de largo x 30 m de ancho y 20 m de altura. Las partículas de polvo se introdujeron en la simulación durante un período de tiempo, cuando la superficie y el rover estaban en equilibrio eléctrico.

En las pruebas, las partículas de polvo viajaron hacia arriba por encima de la altura de la rover, pero los resultados sugieren que se movieron en diferentes direcciones según el momento del día que se estaba representando. En el lado diurno, las partículas son empujadas hacia el exterior y en el que recrea las condiciones de puesta y salida del Sol, el polvo viaja arriba y abajo sobre el rover, reagrupándose en el vacío sobre el mismo. Los resultados sugieren que una estructura como un rover puede recoger una cantidad importante de polvo con el tiempo y que esto va a pasar con mayor rapidez al amanecer y al atardecer.

Honary cree que esto tiene implicaciones para el diseño del rover: «En la mayor parte de la superficie lunar un rover experimentaría aproximadamente 14 días de luz solar seguidos de 14 días de oscuridad, por lo que la transición entre los dos durará mucho tiempo para los estándares terrestres. Los ingenieros realmente necesitan pensar en ello», señala. Una solución podría ser la construcción de «un robot con forma de cúpula para que el polvo simplemente caiga al suelo».

ABC.es

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