domingo, 28 de octubre de 2012

Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes

Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes
El impacto de un meteorito, que dejó un gran cráter sobre la superficie lunar, podría ser la causa de que las rocas a uno y otro lados de la Luna sean diferentes, según informa la revista científica «Nature Geoscience».

Científicos japoneses defienden que la gigantesca cuenca conocida como Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas) y situada en la cara visible de la Luna podría ser, en realidad, el cráter dejado por el impacto de un meteorito en los primeros años de la existencia del satélite natural de la Tierra, hace probablemente más de 4.000 millones de años. «Dado que los rasgos del terreno en la cuenca Procellarum se han perdido prácticamente por completo, la superficie lunar en esa zona debió haber sido muy caliente y blanda en aquel entonces», explicó a Efe el investigador Ryosuke Nakamura, del Instituto Nacional para la Ciencia y la Tecnología Avanzada de Tsukuba (Japón).

Este fenómeno sería el responsable de la creación de la cuenca, y explicaría por qué la superficie de la cara visible de la Tierra está formada en un 30 por ciento por rocas basálticas, apenas presentes en el lado oculto. El equipo de Nakamura estudió la composición de la superficie lunar a partir de datos obtenidos con la sonda japonesa Kayuga/Selene, que estuvo en órbita entre 2007 y 2009.

De esta forma descubrieron una elevada concentración de piroxenos en el lado visible de la Luna, concretamente en los alrededores de la cuenca Procellarum, de más de 3.000 kilómetros de diámetro, y en otras dos cuencas cercanas, Imbrium y Aitken. La presencia de estos silicatos indica que el manto lunar se derritió y parte de sus materiales salieron a la superficie, algo que según Nakamura encaja con las consecuencias del impacto de un meteorito de grandes dimensiones.

EFE

jueves, 18 de octubre de 2012

Nuevos estudios apoyan la teoría de que la Luna es 'hija' de la Tierra

Nuevos estudios apoyan la teoría de que la Luna es 'hija' de la Tierra
Hace unos 4.500 millones de años se supone que un choque entre la joven Tierra y otro planeta originó el material con el que se formó la Luna. Según el modelo, nuestro satélite debería tener los elementos de aquel planeta desaparecido, pero son compuestos terrestres los que aparecen en las muestras lunares. Esta semana se publican en Nature y Science tres estudios que arrojan luz sobre esta contradicción.

Tres estudios publicados esta semana en las revistas Science y Nature vienen a apoyar una de las teorías que se barajan sobre el origen de la Luna: el satélite se formó a partir del material que se 'escapó' de la Tierra cuando otro astro chocó contra ella.

Las rocas volcánicas de la Luna presentan menos concentración de cinc pero con más isótopos pesados de este elemento que las rocas de la Tierra y de Marte. Así lo confirma un estudio que investigadores de la Universidad Washington en San Luis (EEUU) presentan esta semana en Nature.

Este hallazgo tan específico ofrece pistas sobre el origen de nuestro satélite. La comunidad científica suponía que los elementos más ligeros de la Luna se habían evaporado hace tiempo de su seca superficie y que, por eso, los poco volátiles deberían ser más abundantes, pero no tenía pruebas concluyentes.

Ahora, la detección de mayor presencia de isótopos pesados de cinc en muestras lunares –recogidas en las misiones Apolo– confirma esta hipótesis.

Los nuevos datos son consistentes con una evaporación a gran escala –y en mayor proporción de elementos ligeros– acaecida cuando un cuerpo planetario del tamaño de Marte impactó con la Tierra hace 4.500 millones de años.

La colisión produjo el material que, con el tiempo, formó la Luna; y donde hasta ahora se han identificado compuestos similares a la Tierra y no a los de Theia, el nombre con el que se ha bautizado al planeta que chocó.

En la revista Science también se publican otros dos estudios que apoyan la formación de la Luna con material terrestre. Se trata de simulaciones computerizados efectuadas por dos grupos de forma independiente, uno coordinado desde la Universidad de Harvard y otro desde el Southwest Research Institute en Boulder (EE UU).

El primer equipo muestra que un impacto gigante en una Tierra primitiva de giro rápido pudo originar un disco de material terrestre que sirvió para formar el lunar. El modelo revela que un sistema Tierra-Luna primitivo girando rápidamente no tuvo por qué haber tenido siempre el mismo momento angular, como se pensaba hasta ahora, sino que esta magnitud se pudo ir reduciendo hasta su valor actual gracias a la influencia gravitacional del Sol.

Por su parte, el segundo grupo simuló colisiones gigantes de planetas con una masa similar a la de la Tierra, pero a velocidad más baja. Los resultados también se ajustan a la composición química similar de nuestro satélite y el manto terrestre, aportando evidencias de que la Luna se pudo haber formado a partir de la Tierra.

SINC

miércoles, 17 de octubre de 2012

Rusia quiere volver a la Luna

Rusia quiere volver a la Luna
Rusia quiere volver a pisar la Luna. Su objetivo es viajar al satélite en 2015 para lo cual creará un módulo de descenso lunar, según ha informado el director general del consorcio aeroespacial Lavochkin, Víctor Jartov. "Queremos demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de aterrizar en otros lugares", ha señalado.

El experto ruso ha indicado que también se pretende enviar otra nave que se encargará de buscar muestras de hielo en la Luna y traerlas a la Tierra para su estudio. Además, planean la construcción de un vehículo robótico que explore el suelo lunar.

El programa lunar ruso consta de los proyectos Luna-Glob y Luna-Resurs relacionados, en particular, con la investigación de las zonas subpolares del satélite, donde deben existir grandes reservas de hielo.

Con estas iniciativas Rusia quiere limpiar la imagen de su programa espacial que desde 2011 ha sufrido varios reveses. Entre ellos, destaca la pérdida de la estación automática Fobos-Grunt, que, por un fallo en sus propulsores quedó en órbita terrestre y dos meses después de su lanzamiento cayó descontrolada en aguas del océano Pacífico.

"La lección más importante del fracaso de la Fobos-Grunt es que todas las grandes cosas hay que hacerlas paso a paso", ha señalado Jártov al respecto. En este sentido ha apuntado que Rusia no realizaba un proyecto como el de Fobos-Grunt desde hacía treinta años.

A su juicio, el problema es "querer dar un gran salto". "Primero hay que llegar a la superficie de la Luna y, después de un tiempo, con ayuda de un aparato más pesado, se sacará hielo a una profundidad de dos metros", ha explicado.

Del mismo modo, Jártov destacó que la conquista del espacio siempre se ha acompañado de fracasos y recordó que de las 58 misiones lunares soviéticas, la mitad fueron fallidas.

EUROPA PRESS

lunes, 15 de octubre de 2012

El viento del Sol puede inducir la formación de agua en la Luna

El viento del Sol puede inducir la formación de agua en la Luna
Científicos de EE UU han comprobado que el agua detectada en algunas rocas lunares contiene isótopos de hidrógeno muy parecidos a los de viento solar, por lo que podrían tener ese origen. El hallazgo, que esta semana se publica en Nature Geoscience, abre una nueva vía para comprender las fuentes de agua del sistema solar.

Las rocas que se recogieron en la Luna durante las misiones Apolo de los años 60 y 70 no dejan de deparar sorpresas. Los científicos ya habían observado la presencia de agua en algunas de las muestras, y ahora, según un estudio que publica Nature Geoscience, también se sugiere que el viento solar podría estar detrás de la formación de esa molécula.

Un equipo de tres universidades estadounidenses, liderados desde la de Tennessee, ha confirmado que en los granos vítreos de las muestras hay “cantidades significativas” de hidroxilo (OH), procedente de micrometeroritos –meteoritos de tamaño inferior a 1mm– que han ido impactando con nuestro satélite.

Pero los investigadores han ido más allá y han comprobado que la composición isotópica del hidrógeno de ese material sugiere que parte del hidroxilo procede de las partículas que trae el viento solar, ya que su composición geoquímica es similar.

El estudio apunta, por tanto, que el viento solar proporciona iones de hidrógeno a la superficie de la Luna, y que podrían quedar atrapados en zonas como los polos. Después se convertirían y almacenarían como hidroxilo y agua en los granos del regolito (capa supeficial) de nuestro satélite, donde las sondas también han detectado la presencia de estas moléculas.

El trabajo propone que un mecanismo similar podría aportar hidroxilo a las superficies de otros cuerpos rocosos donde el viento solar interactúa directamente con su superficie, como Mercurio o el asteroide Vesta.

El experto francés Marc Chaussidon, de la Universidad de Lorraine, apunta también en Nature Geoscience que estos hallazgos "abren la puerta a una nueva fuente de agua para los cuerpos interiores del sistema solar".

SINC

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