viernes, 7 de enero de 2011

El núcleo de la Luna es sólido y rico en hierro, parecido al de la Tierra

Experimento sísmico de la misión 'Apolo'.  NASA/JSC
Una investigación liderada por la NASA sugiere que el núcleo de la Luna es sólido y rico en hierro, parecido al de la Tierra. La parte central de su núcleo tiene un radio de unos 240 km y está rodeado por una capa de hierro primario en estado líquido, con 330 km de radio aproximadamente. Este descubrimiento ha sido posible gracias a nuevas técnicas sismológicas aplicadas a datos de los años 70 del programa espacial 'Apolo'.

Aunque tenemos datos de la historia y la topografía de la Luna gracias a imágenes captadas por los satélites, su estructura interna seguía siendo un misterio. Los científicos suponían por estimaciones indirectas que este cuerpo celeste tenía núcleo, pero hasta ahora desconocían su verdadera naturaleza.

Un grupo de investigadores han descubierto que el núcleo de nuestro satélite contiene pequeñas cantidades de elementos ligeros, como el sulfuro, según publican esta semana en la versión online de la revista 'Science'. Por otra parte, otros estudios sismológicos apuntan que el núcleo de nuestro planeta también puede estar rodeado por una capa de compuestos ligeros, como el sulfuro u oxígeno.

Sin embargo, el núcleo de este satélite no es idéntico al de la Tierra. La principal diferencia es que alrededor del de la Luna hay una capa divisoria de materiales incandescentes que alcanza casi 480 km de radio.

El descubrimiento del núcleo lunar servirá para desarrollar modelos exactos acerca de este astro. Además, el hallazgo contribuye a explicar cómo la Luna habría generado y mantenido su propio campo de fuerza magnética.

Durante la investigación, la NASA utilizó datos recogidos durante el programa espacial 'Apolo'. Entre 1969 y 1972, colocaron cuatro sismómetros en la Luna que midieron la actividad sísmica del satélite hasta finales de 1977. "Hemos estudiado estos datos con los métodos de la sismología terrestre y así hemos descubierto, por primera vez, el núcleo de la Luna", explica Renee Weber, ivestigadora y científica de la NASA en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales (Alabama).

Hasta ahora, las señales sismográficas que los investigadores utilizaban para estudiar la Luna se solapaban al rebotar contra la corteza del satélite. Para mitigar este problema, el equipo liderado por Weber empleó una técnica de sismogramas apilados, con señales digitalizadas. De esta manera pudieron trazar el recorrido de cada señal cuando atravesaba el núcleo lunar.

"Esperamos poder continuar trabajando con los datos recogidos por el programa 'Apolo' para poder determinar la estructura interna de la Luna con mayor exactitud y así poder interpretar mejor la información que recopilemos en futuras misiones espaciales", señaló Weber.

La NASA pondrá en marcha este año el Laboratorio Interior y de Recuperación de Gravedad (GRAIL, por sus siglas en inglés), un proyecto con dos naves gemelas que orbitarán alrededor de la Luna para estudiar a fondo el satélite y que podría arrojar nuevos datos sobre su formación y composición. Además, la agencia espacial estadounidense y otras instituciones llevan tiempo planeando establecer una Red Lunar Internacional que monitorice geofísicamente al satélite de manera conjunta.

Aparte del equipo de la NASA de Weber, en este estudio también han participado otros científicos del Centro Marshall de Vuelos Espaciales, de las universidades de Arizona y Santa Cruz (EEUU), y del Instituto de la Física del Globo de París.

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