jueves, 30 de julio de 2009

La NASA diseña los futuros vehículos que recorrerán la Luna

Prototipo del Rover Eléctrico Lunar que está desarrollando la NASAUn todoterreno eléctrico, capaz de trepar por pendientes de hasta 40 grados, con ruedas pivotantes y una cabina presurizada en la que los astronautas puedan pasar varios días en mangas de camisa (sin traje de astronauta), con sillones convertibles en cama y cuarto de baño con ducha.

Es la idea general que tienen los ingenieros de la NASA del vehículo que deben tener listo para el regreso de los astronautas a la Luna, después de 2020. Aunque queda aún mucha ingeniería por desarrollar y muchos ensayos por hacer, existe ya un prototipo de este LER (Rover Eléctrico Lunar), que la agencia espacial lució en el desfile de la toma de posesión del presidente Barack Obama el pasado enero.

Desde luego, la NASA cuenta con toda la experiencia adquirida con los rover de las misiones Apollo (el primer vehículo de transporte lunar llegó con el Apollo 15, en 1971), pero las tecnologías y las ambiciones han cambiado mucho. "Cuando fuimos a la Luna la primera vez era como una excursión de camping y no nos importaba que las cosas se rompieran siempre y cuando los astronautas volvieran", comenta Franck Peri, director del Programa de Desarrollo de Tecnologías de Exploración de la NASA. "La próxima vez va a ser un viaje para estar allí", informa Space.com.

Más recientes son los conocimientos de robótica para explorar otros mundos generados en los programas de los rover de Marte, aunque ese mundo sea distinto de la Luna, y distintos sean los requerimientos tecnológicos. Por cierto que la última clase que los expertos están aprendiendo en el planeta vecino es cómo desatascar el rover automático Spirit que, desde el pasado mes de abril, está atrapado en un banco de arena en Marte. En una sala de ensayos del Jet Propulsion Laboratory (JPL, California) se ha simulado la situación del vehículo para ensayar maniobras de salida antes de enviarle las órdenes pertinentes.

El Spirit, que llegó a Marte casi a la vez que su gemelo Opportunity, a principios de 2004, avanzó en abril por unas capas de suelo aparentemente duras que cubrían un banco de arena y se quedó clavado. Los especialistas son optimistas y siguen probando estrategias en la llamada sala de arena del JPL con una réplica del Spirit. Hace unos días han logrado que se mueva un centímetro, que será poco, pero significa que es capaz de desplazarse. Los científicos de la misión no pierden el tiempo; al contrario, están encantados estudiando, con los instrumentos del rover, las capas de suelo de color tostado, amarillo, blanco y rojo oscuro de ese lugar de Marte bautizado Troy.

"Hemos estado operando los rover semiautomáticos en Marte durante cinco años y tenemos una buena comprensión del funcionamiento del día a día y de cómo actúan, pero habrá cambios significativos en las estrategias de operación con los rover lunares", afirma Aileen Yingst, científica del Instituto de Ciencias Planetarias de Tucson y veterana de la misión de los rover marcianos. Ahora se ocupa de vehículos para la Luna y lo primero que señala, entre las diferencias, es que mientras la comunicación con Marte puede tardar hasta 40 minutos en ir y volver la señal, con la Luna es cuestión de segundos. Un retraso tal vez incómodo, pero no tan grande que obligue a encargar todas las tareas para uno o más días a un robot para que éste las ejecute por sí mismo. En la exploración lunar habrá robots autónomos, pero también astronautas.

Los vehículos autónomos llevarán cámara, espectrómetros y otros instrumentos científicos, parecidos a los de Marte, pero adaptados a las exigencias lunares. Yingst y su equipo tienen planeado hacer ensayos en zonas volcánicas de Nuevo México y en el permafrost de Alaska, análogos terrestres de posibles superficies en la Luna.

En cuanto al LER, se trata en realidad de la suma de dos componentes: un chasis de tracción y un módulo habitable, presurizado, donde dos astronautas pueden vivir hasta 14 días con bastantes comodidades. Una de ellas es que dentro no tendrán que llevar los aparatosos e incómodos trajes espaciales. Además, para salir al exterior, será fácil ponérselos ya que estarán sujetos a la pared del módulo, por fuera, y con la espalda enganchada mediante una esclusa por la que los astronautas podrán meterse dentro desde la cabina. Otra esclusa permitirá comunicar el LER a un módulo habitable o a otro LER, igualmente sin salir al hostil ambiente lunar.

El vehículo, de unos 4.000 kilos terrestres en total (3.000 de la cabina y 1.000 del chasis) podrá cargar otros tantos. En un soporte multiuso se colocarán equipos, grúas o herramientas. Llevará baterías recargables de iones de litio y una autonomía de unos 240 kilómetros. Con sus 12 ruedas rotatorias, el LER puede desplazarse de lado, como los cangrejos, lo que lo hace muy manejable. Como todoterreno que es, podrá circular por superficies accidentadas y afrontar pendientes de hasta 40 grados.

La NASA ha hecho ya pruebas de prototipos en Arizona, en terrenos basálticos, pero los ingenieros del proyecto (incluido en el programa Constellation de nuevos sistemas de exploración espacial) cuentan con ir aportando las novedades tecnológicas que surgirán en los próximos 10 a 15 años, que es el tiempo mínimo que tardará en poner sus ruedas en la Luna un vehículo así.

ALICIA RIVERA / ELPAIS.com

miércoles, 22 de julio de 2009

Millones de asiáticos contemplan el eclipse solar más largo del siglo

Millones de asiáticos contemplan el mayor eclipse solar del sigloMillones de asiáticos desde la India a Japón pudieron contemplar hoy el eclipse total de Sol más largo del siglo XXI, que alcanzó en el Océano Pacífico al sur de Japón una duración de seis minutos y 39 segundos, aunque en muchas partes de Asia el mal tiempo empobreció el espectáculo.

El eclipse comenzó a verse de madrugada en el oeste de la India a las 05.29, hora local (23.59 GMT del martes), y dejó de verse por el noreste del país poco más de dos horas después. Los cielos cubiertos dificultaron apreciar el fenómeno a millones de indios en gran parte del territorio, aunque sí fue posible tomar imágenes espectaculares en la ciudad sagrada hindú de Benarés (norte), situada a orillas del río Ganges.

Mientras que la Luna ocultaba la luz solar, al menos un millón y medio de indios se bañaron en sus aguas para purgar sus faltas, lo que también ocurrió en ríos sagrados de Bután, Bangladesh y Nepal, donde también se vivió el eclipse total. El fenómeno comenzaba entonces a ser apreciado en territorio chino y grandes ciudades de su franja central, a orillas del principal río del país, el Yangtsé, como Chongqing, Wuhan, Hangzhou y Shanghai, pudieron presenciar de cuatro hasta casi seis minutos de eclipse total.

La isla oriental china de Yangshan, ubicada 130 kilómetros al sureste de Shanghai y unida a sus costas por un puente de 32,5 kilómetros, fue el último punto de Asia continental donde se pudo admirar el eclipse y donde tuvo su mayor duración en tierra firme: cinco minutos y 56 segundos. Varios cientos de personas de 25 países se reunieron allí para observar el eclipse, pero apenas pudieron verlo claramente durante escasos segundos, en distintos intervalos, dada la espesa capa de nubes que cubría la zona durante esos casi seis minutos de súbita oscuridad.

Las zonas norte y sur de China vieron ocultarse parcialmente el disco solar, y lo mismo ocurrió en otros países de la región, como Filipinas, que también sufrió el obstáculo de las nubes propias de la estación de lluvias, al igual que en gran parte de Tailandia. En Malasia la Luna sólo oscureció el 17,8 por ciento del sol y el mejor lugar para verlo fue el norte de su territorio peninsular. Tras oscurecer el cielo del Sudeste Asiático y Japón, el eclipse continuó por el Pacífico, y pasó por las islas Ryukyu (Japón, que vivió su primer eclipse solar en 46 años). A continuación siguió por el atolón Enewetak de las islas Marshall, famoso por los ensayos nucleares de los años 50, y fue visto por última vez en tierra en el islote Nikumaroro de Kiribati.

Se trata del eclipse más largo del siglo XXI y su duración máxima no será superada hasta el que se espera para el 13 de junio de 2132. Para los aficionados a la observación del cielo, que celebran en 2009 el Año Internacional de la Astronomía, cuatro siglos después de que Galileo Galilei comenzase a utilizar un telescopio y de que Kepler describiera por primera vez el sistema solar, el eclipse de hoy era también un motivo de celebración. "Seguro que muchos, entre quienes lo hemos observado hoy, se han acordado de que hace 40 años y dos días que el hombre pisó la Luna por primera vez, y han pensado que hace 40 años estábamos ahí, y ahora ese objeto celeste es el que nos va a tapar el sol", comentó a Efe en Yangshan Pedro Russo, coordinador del Año de la Astronomía.

EFE

lunes, 20 de julio de 2009

Alan Bean, el astronauta que sigue soñando con la Luna



Aquellos que vieron ante el televisor los primeros pasos del hombre sobre la Luna tienen la posibilidad de repetir la experiencia, esta vez ante un lienzo: el de Alan Bean, el único artista que ha caminado sobre la superficie del satélite.

EFE

domingo, 19 de julio de 2009

Veintitrés países y un proyecto privado aspiran a reanudar la exploración de la Luna

Veintitrés países y un proyecto privado aspiran a reanudar la exploración de la LunaUna nueva carrera espacial acaba de empezar. Ya no es Estados Unidos contra la Unión Soviética, el combate de cohetes entre los dos gigantes de la guerra fría, vencido por la NASA hace cuarenta años con el primer paso de Neil Armstrong en la Luna. Ahora es una competición abierta, a la que ya se han apuntado 23 países y una iniciativa privada que aspiran a reanudar la exploración lunar. Principales favoritos para enviar el próximo astronauta a la Luna: Estados Unidos y China.

"Va a ser una carrera espacial muy distinta de la de la guerra fría", predice Jordi Isern, director del Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC). Aquello fue un sprint –sólo pasaron ocho años, un mes y veinticinco días entre la decisión del presidente Kennedy de "enviar un hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra" y el alunizaje de los primeros astronautas–: un sprint motivado por el patriotismo en el que lo único que importaba era llegar primero. Ahora es una carrera de fondo en la que no sólo importa llegar, sino sobre todo quedarse.

"El objetivo ahora es establecer colonias permanentes en la Luna en las que los astronautas puedan vivir durante periodos largos", explica Joan de Dalmau, director del Centre de Recerca i Tecnologia Aeroespacials (CTAE), con sede en Viladecans.

El patriotismo sigue siendo una motivación importante en los nuevos planes de exploración lunar, pero en esta segunda carrera entran en juego también otros intereses. Una base permitiría empezar a explotar los recursos del satélite. China no oculta su interés por explotar el helio 3, un isótopo raro en la Tierra pero abundante en la superficie lunar, que podría emplearse como combustible nuclear. Las misiones de la larga duración en la Luna también permitirían investigar la adaptación de los astronautas a otros mundos para emprender más adelante el viaje a Marte, una idea en la que Estados Unidos trabaja desde el 2004.

Construir telescopios en la cara oculta de la Luna, donde la falta de una atmósfera como la terrestre permitiría observaciones de gran calidad, tendría asimismo un gran interés para el estudio del universo. "Es el lugar ideal para construir grandes instrumentos de observación astronómica", señala Jordi Isern.

A todo ello se añade "la curiosidad humana por aprender, por ir a explorar qué hay en otros lugares y cuáles son nuestros límites", declara Joan de Dalmau. "Esta curiosidad es un motor de avance permanente. Si se hubiera frenado la curiosidad de Galileo, Newton, Planck o Einstein, no se habrían producido muchos de los avances de los que disfrutamos hoy día".

Estados Unidos es, según Isern, el país mejor situado para ganar de nuevo la carrera a la Luna. Dado que los portentosos cohetes Saturno V del programa Apollo dejaron de fabricarse en 1972 y no existe en estos momentos ningún vehículo capaz de enviar astronautas a la Luna, la NASA está desarrollando una nueva generación de cohetes en el marco del programa Constellation. Pero este programa ha empezado a sufrir retrasos y sobrecostes –un problema habitual en programas espaciales– y la Administración Obama evalúa actualmente si Constellation se recorta o modifica de algún modo.

Si no se recorta, los planes prevén enviar de nuevo astronautas a la Luna alrededor del 2020 y empezar a construir una base lunar a partir del 2025. De cumplirse este calendario, una primera misión tripulada a Marte no se plantearía antes del 2035 o 2040.

Junto a Estados Unidos se alinean los 18 estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) –entre ellos España–, que no se plantean ir solos a la Luna pero sí en el marco de un programa de cooperación internacional. Un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona está trabajando ya para preparar la vida en la Luna con el proyecto Melissa, que intenta crear un ecosistema cerrado como el de una base lunar. "El precursor de la base lunar está en Barcelona", destaca Jean-Jacques Dordain, director general de la ESA.

Frente a la solera de la NASA y la ESA, las tres potencias espaciales emergentes de Asia –China, India y Japón– se han inscrito en la nueva carrera a la Luna. China es la que cuenta en estos momentos con un programa de vuelos tripulados más ambicioso y avanzado. Tiene además más flexibilidad que EE.UU. para aumentar las inversiones dedicadas al espacio, ya que los presupuestos no tienen el riesgo de ser rechazados por el Congreso como en Washington.

Finalmente, Rusia, que se retiró de la Luna tras la amarga derrota de 1969, se ha unido de nuevo a la carrera y ha anunciado la construcción de un nuevo cohete lo bastante potente para enviar misiones tripuladas al satélite.

Rusia y Japón ya cooperan con la NASA y con la ESA en la Estación Espacial Internacional y no se descarta que puedan unirse a los planes de una futura Base Lunar Internacional. O bien Rusia podría unirse a China, con quien ya ha cooperado en la construcción de cohetes. Más difícil parece que China y Estados Unidos vayan juntos al satélite después de los infructuosos intentos por acercar posiciones entre los sectores espaciales de ambos países. En cuanto a India, la viabilidad de sus planes de exploración lunar es todavía una incógnita.

Pero la iniciativa más novedosa es el premio Google Lunar X, dotado con 30 millones de dólares para el primer equipo que sea capaz de enviar un robot a la superficie de la Luna, conseguir que se desplace por lo menos 500 metros y transmita imágenes y datos a la Tierra. La fecha límite para hacerlo es el 31 de diciembre del 2014. "Este modelo de premio ya tuvo éxito en el pasado con la primera travesía aérea del Atlántico por Charles Lindbergh, y más recientemente con el premio Ansari X" a una nave capaz de realizar un vuelo suborbital, explica Joan de Dalmau. "Es un modelo que despierta vocaciones y aficiones y que estimula que sectores privados dediquen recursos a estos proyectos".

JOSEP CORBELLA / LAVANGUARDIA.es

sábado, 18 de julio de 2009

Las huellas de Apollo en la Luna

La zona señalada muestra el módulo del Apollo 11 y la sombra que proyecta. NASAEl nuevo satélite artificial Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) ha mandado las primeras imágenes de los lugares en los que las misiones Apollo aterrizaron en la Luna.

Las fotografías muestran los módulos y las sombras que éstos proyectan, lo que posibilita su localización. La cámara del satélite ha tomado instantáneas de cinco de los seis módulos de aterrizaje del programa Apollo, y se espera que fotografíe el del Apollo 12 en las próxima semanas. Las fotos sirven para conmemorar el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna el próximo lunes 20.

El LRO entró en órbita lunar el 23 de junio y ha tomado las fotografías entre el 11 y el 15 de julio. Es un satélite de observación que fotografiará con gran detalle la superficie lunar y buscará lugares adecuados para el aterrizaje y el asentamiento cuando el hombre vuelva a la Luna.

Científicos del IAC estudiarán en China el eclipse solar más largo del siglo

Científicos del IAC estudiarán en China el eclipse solar más largo del sigloLa "Expedición Shelios", formada por un grupo de expertos en astronomía y divulgación científica, dirigidos por el astrónomo Miquel Serra-Ricart, se encuentran en China para estudiar, observar y grabar el eclipse solar total, que se producirá el día 22 de julio y que será el más largo del siglo XXI.

Así lo asegura hoy la Junta de Extremadura y recuerda que esta expedición, integrada por más de veinte personas y en la que también participan dos profesionales de la comunicación y la informática, es la suma de tres proyectos.

Por un lado, desde el Instituto de Astrofísica de Canarias se quiere observar y estudiar el eclipse solar, un fenómeno natural inigualable que gracias al esfuerzo de la Consejería de los Jóvenes y del Deporte de la Junta de Extremadura y a la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, se podrá seguir en directo y en diferido a través de www.eclipsesolar.es.

La expedición posibilitará también que un grupo de estudiantes conozca China así como todos los fundamentos tecnológicos y científicos que rodean al eclipse.

A través del "Diario de Viaje", ubicado en la citada página web, se pueden conocer las sensaciones y experiencias de los expedicionarios, con fotografías, vídeos y comentarios sobre las vivencias y lugares visitados, y con la observación y el estudio, desde la ciudad china de Chongqing, del eclipse solar total, que durará más de seis minutos.

El eclipse se podrá ver en directo desde el albergue el Prado de Mérida, donde la Consejería de los Jóvenes y del Deporte organizará un encuentro para jóvenes y amantes de la astronomía que contará con un concierto de música basada en astronomía, una actuación de performance que generará imágenes del cielo captadas en tiempo real, y a la hora del eclipse se conectará con los reporteros que acompañan a la expedición para verlo en tiempo real.

La "Expedición Shelios China 2009" se enmarca dentro de un proyecto más amplio de convivencia y ocio puesto en marcha desde la Consejería de los Jóvenes y del Deporte y que lleva por título "Punto de Encuentro: El Espacio", con el que se quiere despertar en los ciudadanos el interés por la ciencia.

EFE

viernes, 17 de julio de 2009

Se cumple el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna



16 de julio 1969. Los astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins salen de Cabo Cañaveral a bordo del Apolo XI rumbo a la Luna.

Pero fue cuatro días después cuando se produjo el gran acontecimiento. El hombre pisaba por primera vez la superficie del satélite de polvo blanco. Allí, primero Armstrong y después Aldrin, dejaron las huellas más famosas de la historia de la humanidad.

El Presidente John Kennedy ya lo había dicho ocho años antes: "Creo que esta nación debe proponerse la meta, antes de que la década termine, de que el hombre pise la Luna y vuelva a salvo a la Tierra".

Hasta 1968 se realizaron seis vuelos no tripulados y por fin el 16 de julio de 1969, hoy hace 40 años, ante la atenta mirada de 600 millones de telespectadores y la inquietud de un país que afrontaba su mayor desafío espacial, Armstrong, Aldrin y Collins elegían el lugar idóneo para alunizar: el Mar de la Tranquilidad.

Después del que fue, en palabras de Armstrong, un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad, los tres volvieron a casa el 24 de julio. El sueño se había hecho realidad.

jueves, 16 de julio de 2009

El idilio del cine y la Luna

Apolo 13 (1995), de Ron HowardEl romance del cine con la Luna comenzó décadas antes de que el hombre dejase su huella en el satélite, hace 40 años, y siempre bebió de las influencias literarias de Julio Verne o H.G. Wells antes de apostar por el realismo.

Hoy se cumple el 40 aniversario del lanzamiento del cohete que transportaba la cápsula "Apolo XI", de la que el 20 de julio de 1969 saldría Neil Armstrong para dar ese "pequeño paso para el hombre, gran paso para la humanidad" sobre la Luna.

Pero en el cine hacía ya mucho que se había conquistado el satélite.

Corría el año 1902 cuando el francés Georges Méliès filmó "Le voyage dans la lune", una pequeña joya muda de apenas 14 minutos para la que diseñó algunos de los primeros efectos especiales de la historia del cine, incluida esa cápsula espacial que aluniza en el ojo derecho del satélite terrestre.

"Fue un éxito en todo el mundo y resultó muy influyente", dijo a Efe Jonathan Kuntz, profesor de la Escuela de Cine, TV y Teatro de la Universidad California Los Ángeles.

Aquella imagen icónica de la Luna accidentada fue posteriormente utilizada en videoclips tan populares como el de "Tonight, Tonight", de The Smashing Pumpkins, o "Heaven for Everyone", de Queen.

"Fue además una de las primeras películas de la historia que contaba una historia, con su introducción, nudo y desenlace. Y ayudó a introducir la idea de que el cine podía retratar fantasías, mundos exteriores y ciencia-ficción; es decir, podía expresar nuestra imaginación más allá de lo que podemos experimentar", añadió Kuntz.

El guión de este filme se basaba libremente en "De la Tierra a la Luna", novela escrita por Verne en 1865, y en "Los primeros hombres en la Luna", ideada por Wells en 1901.

Pero también hubo quien arrojó nuevas ideas.

El visionario austríaco Fritz Lang, adelantándose a su tiempo como ya hiciera en "Metropolis", imaginó en 1929 "Die Frau im Mond", una película donde un problema con el tanque de oxígeno obliga a parte de la tripulación -ya en la Luna en busca de oro-, a regresar a la Tierra antes de tiempo, como le ocurriría realmente años después al "Apolo XIII".

En plena Guerra Fría llegó Stanley Kubrick con "2001: A Space Odyssey" (1968) para hablar en su argumento sobre "el lado oscuro de la Luna". Años después, su pupilo Steven Spielberg creó "Close Encounters of the Third Kind" (1977), cuando el interés por la carrera especial estaba en la cúspide.

"Aquellas películas trataban sobre creer en lo imposible, sobre la capacidad del hombre para ir más allá de nuestro propio planeta", apuntó a Efe Crickett Rumley, profesora de la Escuela de Cine y Actuación de Nueva York.

Pero sin duda la película definitiva hasta ahora sobre esta temática es "Apolo 13" (1995), de Ron Howard, protagonizada por Tom Hanks, Bill Paxton, Kevin Bacon y Ed Harris.

"Houston, tenemos un problema". Con esa frase comenzó una de las peores pesadillas de la NASA, cuando explotaron los tanques de oxígeno del "Apolo XIII", y los astronautas -Jim Lovell, Fred Haise y John Swigert- tuvieron que abortar su anhelado paseo lunar, con el riesgo de no regresar con vida a la Tierra.

La NASA permitió a Howard construir parte de sus escenarios en un simulador -también llamado "el cometa del vómito"- que durante 23 segundos conseguía recrear una situación en la que no existe la fuerza de la gravedad.

Sin embargo, la Luna ya no es un objetivo principal para la industria del cine, a pesar de éxitos como "Space Cowboys" (2000), de Clint Eastwood, en la que el personaje de Tommy Lee Jones, postrado sobre una roca lunar, visualizaba el globo terrestre mientras sonaba de fondo "Fly Me to the Moon", de Frank Sinatra, en el plano final del filme.

"Cuanto más supimos sobre la Luna, menor era el interés del cine en ella porque no había tantos misterios. Por eso Marte puede darle el testigo, como ya apuntó Brian De Palma ("Mission to Mars", 2001), aunque puede que veamos películas sobre la colonización de la Luna", indicó Kuntz.

Por el momento España pondrá su granito de arena a este subgénero con la llegada de "Black to the Moon", una cinta de animación en 3-D producida por Baleuko (Durango), cuya protagonista es Coco, una oveja que está convencida de que ha nacido en la Luna.

Antonio Martín Guirado. EFE

martes, 14 de julio de 2009

Lunas y Júpiter

Lunas y JúpiterLa luna terrestre y el planeta Júpiter hicieron un bella pareja en la noche a final de la semana pasada.

Esta visión celestial grabada el 11 de julio desde la Bretaña al noroeste de Francia, captura la brillante conjunción a través de un banco de nubes. Las nubes añaden drama y misterio a la escena pero también están posicionadas para reducir la intensa luz lunar.

Como resultado, la exposición captura los propios satélites Galileanos de Júpiter (abajo a la derecha) como pequeños alfileres de luz, alineados y abrazando al gigante de gas de nuestro Sistema Solar.

Después de esta semana, la Luna se prepara para una conjunción con Marte y Venus en los cielos matutinos.

Créditos & Copyright: Anne Riou
Observatorio.info

lunes, 13 de julio de 2009

Un físico español defiende la veracidad del viaje a la Luna

Eugenio Fernandez AguilarEl profesor de Física Eugenio Fernández Aguilar ha desmontado los bulos y leyendas más difundidos sobre la falsedad de los viajes a la Luna en su libro La conspiración lunar ¡vaya timo! (Laetoli). La publicación de la obra coincide con los cuarenta años del primer paseo lunar (el del astronauta estadounidense Neil Armstrong), aniversario que tendrá lugar el 20 de este mes. "La llegada del ser humano a la Luna fue un hito histórico que debe ser celebrado con orgullo y no relegado al oscuro baúl de los misterios", ha dicho Fernández.

La conspiración lunar ¡vaya timo! describe las tesis de los principales detractores de la conquista espacial. Entre los conspiradores -que sostienen que la epopeya fue, en realidad, una simulación-, Fernández Aguilar sitúa a Bill Kaysing, David Percy y Bart Sibrel. También dedica algunos párrafos a los españoles (Santiago Camacho, Iker Jiménez y J.J. Benítez) mediante el repaso de libros, artículos y documentales.

El autor ha elaborado una selección de los cientos de propuestas de los amantes de la conspiración, de las que ha elegido sólo 50, algunas relacionadas con argumentaciones muy divulgadas como que "la bandera ondea, no hay estrellas en el cielo, sombras imposibles...". Fernández analiza cada una de estas hipótesis "con la la lupa de la ciencia y de la razón, para demostrar que carecen de sentido, que adolecen de algún tipo de error en su presentación". Su conclusión es tajante: "Ninguna de estas hipótesis llega a la categoría de evidencia, pues son falaces por una u otra razón". Cada refutación "se complementa con citas, imágenes y referencias a las fotos y vídeos oficiales de la NASA, para que cualquier lector pueda verlo en su propia casa si lo desea".

Contra las afirmaciones pseudocientíficas

Tras echar por tierra estas 50 hipótesis, el físico ofrece pruebas contundentes que respaldan la veracidad de las misiones Apollo. Entre otras, los espejos dejados en la Luna para medir con precisión la variable de la distancia desde la Tierra, los casi 400 kilos de rocas traídos a la Tierra y la posición de los soviéticos, que, pese a ser los competidores más serios de EE UU en la carrera espacial, nunca denunciaron que los viajes fuesen falsos (aunque eran los primeros interesados en demostrarlo).

A modo de anécdota, Fernández incluye testimonios de personalidades como Manuel Toharia, Félix Ares o Miguel de la Quadra Salcedo, que recuerdan cómo vivieron los primeros pasos de Armstrong en la Luna. Este libro, el décimo de la colección ¡Vaya timo!, se ajusta a la filosofía de Javier Armentia, director de Laetoli, que pretende contrarrestar las "supercherías que se repiten y venden como ciertas". "Algunas -ha dicho Armentia- llegan a alcanzar notoriedad gracias a los medios de comunicación, que nos transmiten misterios aparentemente sobrenaturales o afirmaciones pseudocientíficas sin establecer antes un mínimo criterio de veracidad".

EFE

La NASA desarrolla tecnología para generar energía en la Luna

Concepto artístico del Sistema de Energía por Fisión en Superficie insertado en regolito lunar. NASACientíficos de la NASA desarrollan tecnología de punta para generar energía en la Luna basándose en un invento del siglo 19.

¿Alguna vez se ha preguntado cómo prepararía su taza de café por la mañana si viviera en otro planeta o, tal vez, en la Luna? La bebida humeante sería obligatoria en una fría mañana lunar.

Pero con escasa luz solar, sin carbón o madera para quemar, y sin agua corriente para generar energía hidroeléctrica, ¿cómo podríamos preparar una taza de café, y mucho menos el desayuno, o calentar la casa o alimentar los equipos de soporte y las herramientas que se necesitan para vivir y trabajar allí?

La NASA, mientras planea un futuro puesto en la Luna, ha estado haciendo estas preguntas recientemente.

Hay más de una manera de generar energía en la Luna. La Energía por Fisión en Superficie (Fission Surface Power ó FSP, en idioma inglés) es una de las opciones que la NASA está considerando. Si este método es escogido, una máquina inventada a comienzos de 1800 por los hermanos escoceses Robert y James Stirling podría ayudar para que esto se logre.

Los hermanos Stirling estaban tan orgullosos de su invento que le pusieron su nombre —y con justa razón. Con el tiempo, la máquina de Stirling —que podría haber sido una pequeña máquina, confiable y eficiente— ha incrementado su reputación aquí en la Tierra y, algún día tal vez, demostrará su valor en la Luna.

"Quienes habiten un puesto en la Luna van a necesitar una manera segura y eficiente de generar luz, calor y electricidad", dice Mike Houts, del Centro Marshall para Vuelos Espaciales, de la NASA. "La máquina de Stirling, digna de confianza, tiene las características adecuadas. No solamente es confiable y eficiente, sino que además es limpia y versátil".

La NASA ha unido sus esfuerzos con el Departamento de Energía de Estados Unidos con el propósito de desarrollar la tecnología de Energía por Fisión en Superficie para producir calor y alimentar con él la máquina de Stirling que, a su vez, convertiría esa energía calórica en electricidad para que pueda ser usada por los exploradores lunares.

No queda aún claro si este tipo de sistema de generación de energía será adoptado por la NASA, pero realmente tiene cualidades muy atractivas. Houts explica: "Una ventaja clave de este sistema es que no necesitaría luz solar para funcionar. Un sistema FSP podría ser usado para proveer energía a cualquier hora, en cualquier lugar, en la superficie de la Luna o de Marte. Podría ser usado en los polos y lejos de los polos, podría sobrevivir a una fría noche lunar y trabajaría adecuadamente en lugares como cráteres profundos que siempre están en tinieblas. Ni siquiera una de esas arremolinadas tormentas de polvo marcianas que tapan la luz del Sol podría detener su funcionamiento".

La máquina que planea la NASA solamente necesitaría producir alrededor de 40 kilovatios de potencia, o menos —justo lo necesario para alimentar un puesto en la Luna.

"Este nivel de potencia es alto para los estándares espaciales actuales, pero es extremadamente bajo para los estándares terrestres", dice Houts. "Es alrededor de 1/20.000 de lo que un reactor típico puede producir en la Tierra. En la Luna, necesitaríamos solamente un reactor pequeño —la porción abastecida con combustible mediría apenas 25 cm por 45 cm (10 pulgadas por 1,5 pies de largo)".

Podría proveer más energía con menos masa que otros sistemas de generación de energía. El sistema completo, un radiador montado sobre una máquina de Stirling, que a su vez está montada sobre un reactor, podría guardarse en un espacio pequeño dentro de un vehículo de alunizaje.

Antes de desarrollar el sistema final, Houts y su equipo están ahora poniéndolo a prueba con energía no-nuclear para llevar a cabo las pruebas de concepto.

"Estamos haciendo pruebas en un vacío térmico para aprender cómo hacer funcionar y controlar el sistema en la Luna", dice Houts. "Estamos usando calentadores de resistencia para simular el calor nuclear. Las resistencias eléctricas producen calor".

Después de que la prueba del sistema demuestre la viabilidad del concepto, el equipo podría recibir instrucciones de construir el "verdadero sistema", esta vez basándose fuertemente en la experiencia con reactores estadounidenses y de otros países.

"Estaría hecho de acero inoxidable y funcionaría con dióxido de uranio. Esta combinación ha sido usada en reactores terrestres alrededor del mundo, así que los científicos e ingenieros están acostumbrados a manejarla".

La unidad no estaría activa durante el lanzamiento, pero sería "encendida" una vez que estuviera instalada en la superficie de la Luna, donde estaría rodeada por un escudo para prevenir cualquier daño que pudiese causar la radiación emitida por el dispositivo.

"Sería muy seguro", dice Houts. "Y la belleza de este sistema es que sería prácticamente autoregulable".

Así es como funcionaría: Dentro del reactor, hay un manojo de pequeños tubos llenos de uranio. En la parte exterior del reactor hay tambores de control —un lado de cada tambor refleja neutrones y el otro lado los absorbe, otorgando así una manera de controlar la tasa a la cual se reflejan los neutrones que escapan del núcleo del reactor. Para encender la unidad, se enciende el lado absorbente de cada tambor de control, lejos del núcleo del reactor, de modo que el material reflectante mira hacia adentro y envía a los neutrones que escapan de regreso al núcleo. Esto da como resultado un incremento en la cantidad de neutrones disponibles, lo cual permite que se genere una reacción en cadena autosustentable, que produce calor.

Un refrigerante (que está formado por una mezcla de sodio y potasio)* fluye a través de los espacios entre los tubos, recoge el calor térmico producido por el uranio en reacción y transfiere el calor al motor de Stirling. Este motor hace entonces su magia** para generar electricidad. Mientras tanto, el refrigerante, que se ha "liberado" de una parte de su cargamento (el calor) para enviarlo al motor de Stirling, circula de regreso al núcleo del reactor, donde recoge el calor nuevamente y está listo para repetir el ciclo entero.

El sistema usaría solamente una pequeña cantidad de combustible —1 kilogramo de uranio cada 15 años —y aún tendría suficiente reactividad como para funcionar durante décadas.

"Le damos una vida útil de 8 años, sin embargo, porque algo más podría fallar antes de que se acabe el combustible".

Después de apagarlo, la radiación emitida por el sistema disminuiría rápidamente. Un sistema de reemplazo podría ser fácilmente reinstalado en el mismo sitio.

Ciencia@NASA

sábado, 4 de julio de 2009

Primeras fotos de la misión lunar LRO

La frontera entre la parte soleada y la cara oculta de la Luna conocida como la región Mare Nubium. NASALa NASA ha hecho públicas las primeras imágenes de la Luna hechas desde su nave automática Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) desde que se puso en órbita allí el 23 de junio. Estas fotografías se han tomado para calibrar y comprobar el funcionamiento de las dos cámaras que lleva la nave, una angular de baja resolución y un teleobjetivo de alta resolución, y el resultado es satisfactorio.

Son imágenes de una zona situada a pocos kilómetros del cráter Hell E, al sur de Mare Nubium tomadas justo en el límite entre la iluminación diurna y nocturna, por lo que tienen un fuerte contraste. La inhóspita región es similar a la de descenso de los astronautas del Apolo 16, en 1972, ha comentado el investigador principal de la misión Mark Robinson.

La LRO ha empezado también a activar sus otros seis instrumentos científicos y su calibración se realizará en las próximas semanas. El plan es comenzar en agosto la fase de observación la luna. El objetivo de esta misión es obtener información sobre la superficie lunar que ayude a definir posibles lugares de descenso para las naves tripuladas que la NASA planea enviar al satélite natural de la Tierra después de 2020.

miércoles, 1 de julio de 2009

Uranio en la Luna

Uranio en la LunaAunque la sonda japonesa Kaguya fue enviada a estrellarse contra la superficie lunar el pasado 10 de junio y ya no podrá enviar más imágenes de su objetivo, los científicos siguen muy ocupados analizando los diversos datos que nos proporcionaron sus instrumentos.

Entre los resultados se halla la confirmación de la detección de varios elementos químicos, como torio, potasio, oxígeno, magnesio, silicio, calcio, titanio, hierro y uranio. Algunos de ellos no habían sido detectados anteriormente, como el citado uranio. Los científicos levantarán mapas de distribución de los diversos minerales y elementos químicos en la superficie, cuya detección se debe a la utilización del instrumento GRS, un espectrómetro de rayos gamma muy avanzado. (Foto: JAXA/NHK)

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